Mes de la conciencia del suicidio

Septiembre es el Mes de la Prevención del Suicidio

Septiembre es el Mes Nacional de Concientización sobre la Prevención del Suicidio. Dorothy Hamm proporcionará información y recursos sobre cómo podemos prevenir que ocurra el suicidio dentro de nuestra comunidad. Es posible que muchas personas no se den cuenta de que el suicidio es la segunda causa principal de muerte entre los estudiantes en edad escolar media y secundaria, según lo informado por la Fundación Estadounidense para la Prevención del Suicidio.

El suicidio se puede prevenir. Cuatro de cada cinco adolescentes que intentaron acabar con sus vidas han dado señales claras de advertencia a quienes los rodean con la esperanza de una intervención. Eso significa que en el ochenta por ciento de los casos, tenemos la oportunidad de salvar la vida de un joven.

Hay señales que puede observar y también hay actividades prevenibles con las que puede comenzar.

¿Dónde empiezo? 

Modele el comportamiento de salud mental que desea ver en sus hijos: es posible que desee compartir ejemplos de cómo está cuidando su propia salud mental, como hacer ejercicio, hablar con alguien, pedir ayuda, hablar honestamente sobre sus emociones o haciendo algo que le guste.

Derribe las barreras y los estigmas hablando sin rodeos sobre la salud mental: una conversación directa sobre estar bien para no sentirse siempre bien puede ayudar a eliminar las barreras en el futuro y proporcionar una invitación para futuras conversaciones.

¿Cuáles son los posibles signos de que alguien esté contemplando el suicidio?

 Depresión: sentimientos de impotencia o desesperanza. Fuertes pensamientos de impotencia y desesperanza; comportamientos o comentarios que indican sentimientos abrumadores de tristeza o visiones pesimistas de su futuro.

Depresión “enmascarada”: si bien su hijo u otra persona pueden no actuar como “deprimidos”, su comportamiento sugiere que no están preocupados por su propia seguridad. Esto puede incluir actos de agresión, juego de armas y abuso de alcohol y sustancias.

Incapacidad para concentrarse o pensar con claridad: tales problemas pueden reflejarse en el comportamiento en el aula, los hábitos de tarea, el rendimiento académico, las tareas del hogar e incluso en la conversación. Si su hijo comienza a sacar malas notas, se porta mal en clase, se olvida o hace mal las tareas del hogar, o habla de una manera que sugiere que tiene problemas para concentrarse, estos pueden ser signos de estrés y riesgo de suicidio.

Vea más signos posibles de alguien que está contemplando el suicidio. 

¿Qué le digo a mi hijo, amigo o ser querido? 

Lo más importante que puede hacer alguien es hablar de ello con la persona que puede estar mostrando signos de suicidio. Preguntar sobre el suicidio no aumenta el riesgo de que la persona se quite la vida. La forma en que hace la pregunta es menos importante que el hecho de que la haga:

No hagas la pregunta: "No eres un suicida, ¿verdad?"

Pregunte directamente: "¿Estás pensando en suicidarte?"

Habla con la persona a solas en un entorno privado.

El suicidio no es el problema, solo la solución a un problema que se percibe como insoluble.

Escuche el problema y deles toda su atención.

Ofrezca ayuda en cualquier forma.

Luego pregunte: "¿Me acompañarás a buscar ayuda?" o "¿Me dejarás ayudarte?"

Pregunte: "¿Prometes no matarte mientras busco ayuda?"

Vea más información y recursos sobre la prevención del suicidio.

¿A dónde voy en busca de ayuda?

Una vez que haya tenido la conversación con su hijo, amigo o ser querido, hay líneas directas de suicidio y recursos a los que puede acudir para obtener ayuda: Línea directa de prevención del suicidio: 1-844-493-2855 o envíe un mensaje de texto con la palabra “TALK” al 38255.